Esta entrevista la podéis leer originalmente en la web sincronia.org  y en su blog Be Sincro!  a quienes agradecemos el interés demostrado por la causa que defiende esta web y su creadora.

¿Podrías hacernos un semblanza resumida de tu biografía?

Soy de Barcelona, he nacido y vivido casi toda mi vida allí, menos desde hace diez años, que marché a vivir a otra comunidad. Me separaron de mis padres siendo muy pequeña. Me quedé en casa de mis abuelos paternos pero mi tutela la tenía el Tribunal de Menores de Barcelona y DGAIA, que supuestamente tenían que haber supervisado y vigilado mi bienestar, lo que obviamente no hicieron. Fui abusada por mi abuelo. Con los años supe que mi abuela sabía lo que ocurría y no hizo nada por evitarlo. Lo silenció por “el que dirán” y para que los de menores no les retiraran mi custodia. Con la personalidad anulada y no aguantando más la situación familiar me fui de casa a los 18 años recién cumplidos y me captaron para la prostitución con un anuncio de prensa. La indefensión arraigada que tenía adquirida desde niña me impedía rebelarme contra estas situaciones de violencia sexual y psicológica.

El separarme de mis padres, los abusos sexuales por parte de mi abuelo, sufrir bullying en el colegio, el ser prostituida cuando me fui de casa y la violencia de género por parte de algunas parejas propició que desarrollara estrés postraumático, trastorno limite de personalidad, anorexia y bulimia graves, que por un tiempo consumiera cocaina y que tuviera varios intentos de suicidio. En definitiva, mi vida se convirtió en un cúmulo de secuelas y consecuencias de esos abusos en mi infancia. Actualmente y desde hace años llevo una vida estable, tranquila, he creado mi propia familia y puedo decir que soy lo más feliz que nunca creí poder ser. Estoy reconstruyéndome a mi misma con la ayuda de mi pareja y lejos de mi familia de origen, porque para muchos supervivientes de abusos, a veces, la mejor opción, es alejarse para poder avanzar. Cierto que a día de hoy mi vida sigue condicionada por ese estrés postraumático, que a diferencia de otras secuelas que he conseguido erradicar por mi misma, este último sé que me acompañará siempre. Pero también es verdad que cada día me siento más fuerte para hacer que ese condicionamiento sea un poco menor.

Fuiste una menor abusada y forzada a prostituirte con 18 años. ¿Cómo has logrado salir de ese infierno?

Creo que es una combinación de factores, de suerte y de fuerza interior. He logrado salir sola porque no tuve ni ayuda familiar ni profesional. La mayoría de familias incluida la mia, cuando rompes el silencio, silencian el abuso y te silencian a ti. La sociedad tampoco colabora, te margina y estigmatiza y la ayuda profesional brilla por su ausencia. En mi caso como en otros muchos no encuentras la ayuda que precisas y te quedas sola lidiando con las secuelas, por lo que la espiral en la que se va viendo arrastrada tu vida se va haciendo cada vez mayor. Es complicado lograr una estabilidad pero como digo, con suerte y fuerza interior puedes empezar la propia reconstrucción de tu vida y de tu persona.

¿Cuales son las cicatrices mas profundas?

El dolor por el abandono, por la traición de quien debería haberte cuidado y no sólo no lo hizo sino que además te dañó. El dolor por el abandono familiar y social cuando tu vida se convierte en una espiral de secuelas, de consecuencias de esos abusos y entras en un torbellino y te das cuenta que no hay ninguna mano a la que agarrarte. El dolor porque te han anulado completamente como persona, abusado en tu infancia y en tu vida adulta con la prostitución, la violencia de género, la marginación social. El dolor cuando una vez rompes el silencio ante la familia y su reacción es de rechazo, de silencio y de amenaza. La lucha que llevas a cabo tu sola toda tu vida es titánica y verte tan silenciada, marginada y traicionada familiar, judicial y socialmente es una sensación horrible.

¿Se llega a superar algún día esa experiencia?

En mi opinión se aprende a vivir con ello. Está claro que los factores que rodean el abuso en la infancia influyen en el desarrollo de secuelas o consecuencias posteriores en la vida de quien los sufre. El parentesco con el abusador, el apoyo emocional posterior del resto de la familia, la ayuda de profesionales y de la sociedad para con la víctima es muy importante para el desarrollo como digo, de más o menos secuelas y de más o menos consecuencias en la vida del niño/a. Y como no, la propia fuerza interna del niño y su capacidad para enfrentar lo sucedido. Estos factores son los que pueden agravar o facilitar el poder “resilienciar” puesto que si esos factores de refuerzo fallan o no existen, se van añadiendo a tu vida más y más situaciones abusivas y de maltrato. No creo que se supere pero si puedes resilienciar, aprender a vivir con ello y a que condicione lo menos posible tu vida.

¿Nuestra sociedad es consciente del las verdaderas dimensiones de esta tragedia?

No, en absoluto. Empieza a ser un poco más visible el tema de los abusos sexuales en la infancia, pero sigue siendo muy tabú, está muy silenciado, muy escondido por las propias familias de las victimas y por la propia sociedad. Es un tema que incomoda porque pone de manifiesto que dentro de las instituciones familiares y educativas que son las que deben velar y proteger la infancia, hay monstruos, hay demonios con piel de cordero a los que nadie quiere destapar porque desestabilizarían el orden y la imagen de las susodichas instituciones. Hace falta mucha más concienciación, visibilización, prevención, cambio de leyes, preparación de profesionales especializados en victimas de abusos sobre todo en la sanidad pública. Concienciación de que los abusos en la infancia SI suceden, que pueden ocurrir en un entorno muy cercano, con más frecuencia de lo que se quiere creer y que dejan secuelas y consecuencias muy importantes en la vida de las víctimas.

La mayoría de los abusos se producen en el entorno familiar o círculos de confianza del menor… ¿hasta que punto somos cómplices colectivos de este problema?

De una manera muy importante se es cómplice. En las familias no se concibe este “problema” puesto que moral y socialmente nos educan para creer que la familia protege, que es un entorno seguro y fiable donde nada malo puede o debe ocurrir. Cuando se descubre que no es así, son pocas las familias que actúan en consecuencia. La mayoría silencian, tapan y encubren el suceso y por ende, castigan y dejan sola a la víctima. Y lo mismo ocurre cuando suceden los abusos en un entorno cercano fuera de la familia, colegios, centros deportivos, etc. Se silencia a la víctima, se silencia el suceso y se encubre y protege al agresor. Hace falta mucha más concienciación, visibilización, información acerca de la existencia de los abusos en la infancia, de su frecuencia y de su gravedad. En una gran mayoría de colegios nunca se habla de este tema con los niños, muy pocos centros educativos aceptan que se den charlas a alumnos, profesores y padres acerca de la existencia, de la prevención de los abusos en la infancia y sus secuelas. Les hablan del bullying, del ciberacoso, etc, pero de los abusos sexuales en la infancia NO.

¿Cuales son las posibles salidas que se pueden facilitar a los menores abusados?

Apoyo emocional y social, ayuda profesional y judicial. Apoyo y ayuda son fundamentales. Sin ese apoyo, sin esa ayuda te encuentras a la deriva y totalmente solo/a tanto en tu infancia como en tu vida adulta. después de toda una vida llena de secuelas y consecuencias a las que nadie le da importancia, te encuentras además reconstruyendo tu vida como puedes, sin una ayuda de reinserción ni emocional, ni profesional, ni social.

¿Somos un país excesivamente permisivo con el consumo de prostitución?

Si, mucho. Para empezar hay una idea romantizada de la prostitución alimentada por películas como Pretty Woman que distan mucho de la realidad pero que tristemente es la idea más socialmente aceptada porque no hiere susceptibilidades no incomoda interiormente y no invita a cuestionamientos. Nadie se interesa por esa prostituta, de que vida y vulnerabilidades venía antes de entrar en la prostitución, que vulnerabilidades tiene ahora como prostituta y como las soporta. Como se sienten la mayoría de las que están en la prostitución y no solo las pocas a las que se les da voz. Como nos sentimos la mayoría de las que hemos podido salir del sistema prostituyente, cuan rotas estábamos antes de entrar en ella, cuando estabamos en ella y cuando hemos salido de ella. Además del enorme potencial económico que supone la prostitución y del que viven muchos sectores, los mismos que no van a permitir que esta visión romantizada y firmemente arraigada en el colectivo social deje de estarlo, puesto que va en detrimento de sus propios intereses lucrativos.

El prostituidor es otro factor muy importante en esta problemática, puesto que su alta y continuada demanda de mujeres a las que comprar sexualmente acrecienta este sistema prostituyente a todos los niveles. Desgraciadamente prostituidores o puteros los hay de todos los estatus, edades y profesiones asi que muchos de ellos, pudiendo por su condición de poder poner medidas para erradicar la prostitución, está claro que por sus propios intereses no van a estár por la labor.

¿Culpabilizar al putero puede ser una medida positiva para poner cota a la prostitución forzada?

Si, podría ser una medida positiva pero siempre junto con la aplicación de otras medidas no menos importantes.

¿La regularización de la prostitución puede suponer una salida al problema?

Yo creo que no supondría una salida al problema, puesto que otorgaría más poder al proxeneta que pasaría a “legalizarse” como “empresario” y al putero como “cliente” y así se impondrían más cadenas, obligaciones e imposiciones a las mujeres en situación de prostitución en cualquiera de sus variables, que pasarían a ser “legalmente” un producto de compraventa y de trabajo a su vez. Yo creo que el sector regulacionista lo que realmente busca por parte del resto de la sociedad es la visión de normalización de la prostitución, de la compra-venta del cuerpo de una mujer, que se vea como una libertad individual lejos de conceptos supuestamente moralistas y que sea aceptado como una opción laboral cualquiera, apartando el componente de marginalidad, de vulnerabilidad y de esclavitud que de por si tiene la prostitución. De hecho una prostituta de manera autónoma puede regularizar su situación si quiere, con algunos de los epígrafes ya existentes que aunque no sean específicos para la prostitución, puede acogerse a ellos al igual que lo hacen los proxenetas.

Todos los países deberían hacer esfuerzos por erradicar las situaciones de vulnerabilidad de esas niñas que son susceptibles de acabar siendo prostituidas. Si el estado, que me tenía tutelada, si la trabajadora social que supuestamente supervisaba mi caso hubiera hecho bien su trabajo, probablemente me hubiera evitado una vida llena de secuelas, de consecuencias y de prostitución. Estar atentos e intentar solucionar de raíz las situaciones de vulnerabilidad diversas que propiciaran, en un futuro, que muchas niñas acaben siendo prostituidas o prostituyéndose sería un gran paso para empezar a acabar con este problema.

¿Una mujer prostituida sigue estando estigmatizada para siempre?

Si por supuesto que lo está y no debería ser así. Por desgracia vivimos en un mundo en que está de moda abanderarse con “lo solidarios y empáticos que somos” pero en el que aún los prejuicios morales tienen mucha fuerza y rigen las opiniones y pensamientos críticos a nivel social. Aunque hayas conseguido salir del sistema prostituyente pocos son los que van a valorar tu lucha y tu dolor, el dolor y la vulnerabilidad que ya traías de casa y que facilitó acabar siendo explotada sexualmente, el que sufriste estando dentro, todo lo que implicó poder soportarlo y el que te llevas anclado a tu persona cuando consigues salir. Pocos son los que van a ver a la mujer que eres ahora, porque la mayoría solo verán que fuiste puta, sin plantearse nada más. No hay campañas de concienciación de lo que realmente y para una gran mayoría implica ser prostituida. No hay concienciacion de porque acabas en ella, de lo duro que es soportarlo, de lo dificil que es salir de esa espiral y del estrés postraumático, de las secuelas que deja en tu vida y de lo complicado que es volver a empezar a vivir y a reconstruirte con todo ello a cuestas. Sobre todo esto, nadie habla y la sociedad no tiene ni idea.

¿Como se sobrevive a eso?

Es complicado porque la principal lucha la tienes contigo misma porque inconscientemente tu eres la primera que te juzgas, que te estigmatizas a pesar de ser la victima. No hay terapias de reinserción ni psicológica ni laboral para las supervivientes de prostitución en casi ninguna comunidad de España, o en muy pocas, así que el trabajo lo tienes que hacer tu sola con los condicionamientos que ha dejado en tu vida el paso por todo ello. Es complicado porque tienes que hacer mucha autointrospección, autoanálisis y recabar fuerza interna para que el estrés postraumático, las secuelas, el abandono social y la estigmatización no tomen las riendas y merme tu fuerza en esta nueva etapa de tu vida.

Siempre se dice que la base de la solución a casi todo está en la educación ¿Qué medidas puede adoptar la escuela o la comunidad educativa para prevenir y evitar el abuso sexual infantil?

Ante todo medidas de prevención y de visualización. Enseñar prevención a los niños desde pequeños es fundamental, a través de cuentos, videos cortitos, charlas amenas adecuadas a cada edad, campañas mediáticas, etc. Que sean conscientes del tema de los abusos y que puedan hablar con alguien de confianza si por desgracia los están sufriendo. A los profesores enseñarles que comportamientos en los niños pueden ser sospechosos de poder estar sufriendo abusos sexuales y la activación de un protocolo que debería estar ya estipulado para ello.

¿Nuestra sociedad entiende y arropa a las supervivientes de el maltrato y la agresión sexual?

Si y no. Cierto que hay mucha más concienciación social y ayudas a las victimas con el tema del maltrato, de la violencia de género y ahora con la agresión sexual, pero aquí hay dos puntos que veo problemáticos. El primero es que sigue anclado en una gran parte de la sociedad el ideario de que “la mujer aguanta a un hombre maltratador porque quiere” y en lo referente a la agresión sexual, “ella se lo ha buscado o a ella le habrá gustado”. Estas ideas lastran de una manera importante la concienciación y el trabajo de visibilización de estas dos problemáticas de violencia hacia la mujer. El segundo es que los abusos sexuales en la infancia y la prostitución no están todavía considerados como violencia de género como si lo está el maltrato a la mujer por su pareja o empieza a estar reconocida la agresión sexual a la mujer. El abuso en la infancia es maltrato y agresión sexual. La prostitución es maltrato y agresión sexual. ¿Cuando se reconocerán ambos como violencia de género, cuando tendrán el mismo reconocimiento y cuando se adoptarán las mismas medidas y ayudas para sus víctimas?

¿Hasta que punto es importante la información sobre esta lacra y que papel están cumpliendo los medios de comunicación?

Es muy importante la información, pero desgraciadamente, acerca de este tema hay mas desinformación que información. No hay prácticamente ningún programa en los medios de comunicación para prevención o visibilización, al igual que hace la DGT, al igual que hacen campañas de “12 meses, 12 causas”, en TV, en marquesinas, en eventos importantes, ¿donde está el tema de los abusos en la infancia? Parece que no existe y estadísticamente hay un número muy elevado de niñas y niños que los sufren, de adultos que los hemos sufrido y si seguimos sin darle la importancia, relevancia y visibilización que merece, lo seguirían sufriendo muchos más niño/as. Teniendo en cuenta que evitando los abusos en la infancia que son, en muchos casos, el germen de males posteriores en la vida adulta, hasta que punto no se debería poner mas empeño en concienciar y visibilizar este tema y tendríamos mucho ganado como sociedad. El importante daño a nivel psicológico del elevado numero de victimas de abusos, del elevado numero de supervivientes de abusos por la poca ayuda que se nos brinda a la mayoría, no parece ser tenido en cuenta a día de hoy como tampoco lo es la manera como repercute negativamente en nuestra sociedad este daño psicológico, tanto a nivel social como laboral y por ende a nivel económico.