Entrevista completa realizada por Sandra Rodriguez del diario Publico.es a Ambar IL (Helga F. Moreno) para la redacción de su articulo “En el feminismo encontré mi ruta de lucha para sobrevivir al infierno de la explotación sexual” :

¿Dónde empieza tu historia?

Soy española, de Barcelona. Mi historia empieza cuando a los 18 años tengo que escapar de mi casa por los abusos sexuales que sufría por parte de mi abuelo con el que vivía desde niña y el maltrato psicológico en la familia. Acabé a 3000 km de mi ciudad, durmiendo en pensiones de mala muerte, sufriendo acoso por parte de los dueños de las mismas y de algunos inquilinos y al final robando latas de conservas para poder comer. Acabé siendo captada para la explotación sexual por un anuncio de empleo en la prensa que buscaban azafatas comerciales.

¿Cómo es el día a día de una víctima de trata?

El día a día es complicado y difícil. Yo recuerdo escribir llorando un diario que tenía y lo comparaba como ir a una ejecución, como si estuviera en mi propio corredor de la muerte. Es soportar, es aguantar a los puteros y proxenetas y sus abusos, sus violencias, humillaciones. Aguantar y sobrevivir como puedes, engañándote a ti misma para no pensar que estás haciendo allí, que te están haciendo. Es paradójico pero mis años prostituida los comparo ahora con los años de mi infancia en los que era abusada sexualmente por mi abuelo. Estaba allí presente de cuerpo, físicamente, pero mentalmente no estaba porque era insoportable ser consciente de esa violencia hacia mi persona. Lo curioso es que no podía rebelarme contra ello, no sabía, no tenía las herramientas para hacerlo ni de niña de adulta como victima de trata. Lo soportaba simplemente, me resignaba a ello, como si fuera mi única opción. No sabía que no lo era, pero me habían hecho creer que si, que mi única salida era esa, el ser violentada y abusada sexual y psicológicamente.

¿Te reconoces como víctima desde el primer momento?

Que va, para nada. Yo al menos no me reconocía como tal hasta que pude escapar del sistema prostituyente. Mis propias vulnerabilidades, mis cadenas invisibles psicológicas que ya traía conmigo e iba incrementando al ser prostituida me lo impedían. Incluso pensaba que era mi trabajo, que los proxenetas eran empresarios, mis jefes, yo una empleada y los puteros los clientes. Está claro que las cadenas que comento ayudan a que no te reconozcas como victima. La fuerte manipulación psicológica de los proxenetas acrecienta y fomenta esa creencia de que estás simplemente cumpliendo con un trabajo, que no te están explotando ni abusando sexualmente y de que si no estás allí con ellos, tu suerte sería mucho peor. Lo terrible es que crees que tienen razón, no lo cuestionas porque de donde vienes, no era mucho mejor. Indefensión aprendida brutal. Tristemente una situación retroalimenta a la otra.

¿Cuál es el proceso para salir de la trata de mujeres?

En mi caso fue un proceso largo porque al no reconocerme como víctima no tenía fuerzas, estaba rota psicológicamente y carecía de herramientas para hacer frente, para reaccionar ante estas situaciónes de violencia y explotación de las que ni era consciente que estaba sufriendo. Desarrollé estrés postraumático complejo, que a día de hoy aún me acompaña. Anorexia y bulimia severas que se prolongaron casi veinte años, intentos de suicidio, consumí cocaína, violencia de género por parte de algunas parejas. Todo ello para soportar el dolor del día a día de toda esa violencia sexual y psicológica que estaba sufriendo. Yo no salí de un día para otro, fue progresivo. Te vas viendo fuera de los pisos con algunos clientes de manera autónoma a pesar de las amenazas de los proxenetas y llega un día en que te das cuenta de que no puedes más, que no aguantas que nadie abuse otra vez de ti, que nadie te toque de esa manera, bajo esas condiciones de sometimiento, de violencia sexual y psicológica y decides que ya no más. Pero ya digo que en mi caso al menos fue un proceso muy largo poder llegar a salir completamente del sistema prostituyente. Te atrapa de una manera brutal por tus propias vulnerabilidades y cadenas invisibles que no sabes como cortar.

¿Qué parte de implicación hay por parte de las instituciones y el Estado? Tanto para ayudar como en términos de corrupción

Mucha implicación. Para empezar al menos en mi situación, estando tutelada por el estado como estaba cuando me dejaron bajo la custodia de mis abuelos paternos, el estado no hizo su trabajo de supervisión y vigilancia así que obviaron completamente mi bienestar y por ende que estaba sufriendo abusos sexuales en esa casa, por lo que la cadena de acontecimientos posteriores en mi vida entre ellas la prostitución, probablemente no hubieran existido si hubieran hecho bien su trabajo como correspondía. Eso para empezar. Para continuar, las instituciones, el estado es el primer opresor en muchos casos, cuando mira hacia otro lado en lo referente a la trata puesto que no pone medidas, no aporta soluciones o aporta muy pocas, más bien suele formar parte del propio proxenetismo cuando permite que delante de sus narices se trafique y comercie con mujeres, se explote a mujeres, se capte a mujeres, chicas, niñas para la violencia, para la explotación sexual y no hace nada para acabar con ello. No ofrece ayudas para erradicar estas diversas situaciones de vulnerabilidad que propiciaran que muchas de estas niñas, mujeres acabemos siendo explotadas sexualmente. No ofrece alternativas, ayudas para que poder salir del sistema prostituyente y reconstruirnos como mujeres. No ofrece ayudas de reinserción psicológica, ni laboral, ni social cuando, con suerte, estás fuera de la espiral prostituyente y te vuelve a marginar de nuevo, te vuelve a estigmatizar, abandonar e invisibilizar como lo ha hecho siempre, en mi caso, desde la infancia.

¿Denunciaste alguna vez?

No, nunca denuncié porque como he dicho no me reconocía como víctima, creía que esa situación era la que me tocaba vivir, me resignaba completamente a pesar de que todos los trastornos psicológicos, intentos de suicidio y adicción que desarrollé gritaban en silencio lo contrario. Pero no era capaz de verlo porque como digo la manipulación psicologica, la indefensión aprendida que ya traes en tu vida facilita mucho tu silencio, circunstancia que es aprovechada tanto por los abusadores en tu infancia como por los proxenetas y los propios puteros en tu vida adulta como victima de trata. Yo por mi misma no podía ni sabía ver el cariz de todo lo que estaba viviendo, tampoco había nadie que se preocupara de hacérmelo ver. Así que no, nunca denuncié que estaba siendo explotada sexualmente.
¿Es algo que cuesta demostrar y que te crean?
Bastante porque el mito de la libre elección tiene un gran peso social, es un componente que juega en contra de las victimas de trata e incluso de muchas mujeres que lo hacen de manera autónoma. Yo misma como he dicho, por mi indefensión aprendida, por mis cadenas invisibles, no me reconocía como tal ni cuando estaba siendo explotada sexualmente por proxenetas ni en el tiempo que estuve por mi cuenta. En ambos casos pensaba que era eso, mi libre elección sin cuestionarme ni analizar en ningún momento el efecto-causa, las consecuencias, las cadenas invisibles que me anclaban a ello. Y esta cuestión de la libre elección, este concepto tan dura y socialmente arraigado es algo que hay que remarcar, visibilizar y analizar de una manera ferviente y directa.

Cuando eres puta, ¿eres invisible para la sociedad?

Muchísimo. Ademas de como digo la carga estigmatizante que ya de por si conlleva por si sola la palabra prostitución, el acto en si está mil veces más estigmatizado, cargado de marginación y rechazo. Y lo triste es que tu misma cargas con esa losa, tu misma te impones esa invisibilidad por toda esta carga que conlleva.  Eres invisible porque la sociedad no se plantea el porque estás allí ni hace nada por evitarlo, al estado no le importa que te estén explotando sexualmente, al proxeneta lejos de importarle se lucra y se aprovecha de tu vulnerabilidad al igual que se beneficia y aprovecha el putero. En los años que estuve prostituida nadie apareció en mi vida para preguntarme porque estaba allí, nadie me tendió una mano, nadie me ofreció una alternativa, nadie me preguntó porque mi camino había sido ese y no otro, porque razones había acabado en manos de esos proxenetas, porque permitía que me explotaran sexualmente. Ni yo misma me lo preguntaba por sabía que no solo era invisible para el mundo, también lo era para mi misma.

¿Qué ha supuesto para ti el feminismo?

Está significando mucho y sigo formándome cada día en la medida que puedo en él. Llevo doce años hablando en mis blogs, mi pagina web, en redes sociales de los abusos sexuales y maltrato que sufrí en mi infancia, de las secuelas y consecuencias que han tenido en mi vida. Pero solo llevo un año hablando de mi etapa como superviviente de trata, de mi etapa como prostituida y en la prostitución. He roto el silencio acerca de esa época de mi vida hace relativamente poco así como también hace relativamente poco de mi incursión, de mi interés por el feminismo a raíz de, como digo, empezar a hablar de mi vida como superviviente de prostitución. Yo no sabía nada de feminismo hasta hace un año que ha sido cuando he empezado a conocerlo, cuando he empezado a conocer a mujeres feministas, valientes, tenaces, luchadoras y reivindicativas que me han hecho ver que mi lucha también forma parte de ese feminismo. No me había planteado nunca que casi todas las violencias sexuales, físicas y psicológicas que he sufrido a la largo de mi vida y desde mi infancia han formado parte de un patriarcado ferozmente instaurado en nuestras sociedades, en nuestra educación, en nuestras casas, en nuestras familias y que en consecuencia es un firme, agresivo y nocivo maestro de todas ellas. Estoy descubriendo que el feminismo lucha por todos estos derechos que yo no tuve, por tantos otros derechos que no han tenido ni tienen millones de mujeres, por vidas dignas sin violencias de ningún tipo, por igualdades reales, porque el ser mujer no conlleve suscrito el cartel de vulnerabilidad, ni de sometimiento, ni de dolor. Que ser mujer signifique LIBERTAD.

¿Se logra recuperarse del todo?

Sinceramente del todo no. Si que es verdad que con suerte logras ir reconstruyéndote poco a poco, que logras rehacer tu vida, como digo poco a poco, pero es un camino largo puesto que el estréspostraumático que nos acompaña a muchas mujeres que hemos sufrido explotación sexual, prostitución, condiciona de manera importante nuestras vidas y alarga el proceso. Al menos en mi caso es así. El no recibir ayuda reinsertadora psicológica, laboral, emocional por parte del estado ni de la sociedad, la carga como he dicho estigmatizante que conllevan este tipo de vivencias pesa mucho en tu vida y al carecer por ti misma de herramientas para tu reinserción, para tu propia recuperación como mujer en todos los aspectos, lo hace mas complicado y largo el proceso. Tengo una vida estable y tranquila, he creado una familia e intento recuperarme como mujer e ir recuperando poco a poco esa vida que me robaron durante tantos años.

¿Estamos cerca de erradicar la prostitución o se está legitimando?

Quizá los enfoques que se están promoviendo o intentando visibilizar para la erradicación no están dando sus frutos o no son los correctos para calar en la sociedad o en las políticas de estado para que realmente se obre un cambio real en este tema a todos los niveles. Pienso que queda mucho por hacer al respecto. Es cierto que está cobrando fuerza sobre todo a nivel social la idea de la legitimización, promovida por ciertos colectivos y determinados partidos políticos. Este mensaje, junto al ya romantizado e instaurado socialmente que ya tiene en algunos aspectos la prostitución, lo hace mas atractivo y por ende dificulta sistemáticamente el mensaje contrario.

¿Cómo es la nueva Ambar?

Luchadora, sigo siendo una luchadora, como lo he sido siempre para conseguir hacerme un sitio en esta jungla que ha sido la vida. Para conseguir sobrevivir a todas estas violencias y a toda esta hostilidad familiar, social y estatal y seguir aquí, de pie y con una vida estable y tranquila. Una Ambar resiliente, que resurgió de las cenizas a las que la propia vida, la propia familia, la lanzaron desde la infancia. Una Ambar que intento reconstruir cada día interiormente a pesar del estréspostraumatico que me condiciona. Una Ambar que está haciendo de su propia historia una gran lucha para concienciar, visibilizar y ayudar en la medida que pueda al resto del mundo.

¿Este 8-M ha sido distinto a los demás?

Por supuesto, este 8-M ha sido distinto, a pasado a ser un grito desgarrador, un grito de rebeldía, un grito unísono de todas las mujeres del mundo hacia los estados opresores, hacía un patriarcado que nos ha violentado, que nos violenta, margina y anula de múltiples y diversas maneras desde hace siglos. Del recuerdo, del homenaje por las cientos de mujeres que murieron quemadas en aquella fábrica aquel 8 de marzo de 1908 que fue el suceso que dio, desgraciadamente el origen a este día conmemorativo, a pasado a ser además este 8 de marzo del 2018 el día en que las mujeres del mundo dijimos BASTA!
¿Cómo son los hombres que demandan prostitución?
Mi opinión es que los hay de todo tipo, no hay un perfil concreto. En todos los años que pasé prostituida y en la prostitución los puteros que traté y conocí eran de todas las edades, clases sociales y niveles educativos. No puedo decir “está clase de putero se repite más que otro” puesto que con los años en el sistema prostituyente te das cuenta de que no es así. Con el tiempo ves que todos buscan lo mismo y ya no sólo en el plano sexual sino sobre todo en lo que concierne al poder que ejercen, al poder que creen que poseen sobre ti cuando ponen “su dinero” para comprarte esa hora.