La salud mental, esa gran olvidada e invisibilizada y que sigue sin estar bien abordada. Muchas psicopatologías, muchos trastornos mentales en nuestra sociedad, tienen como base algún trauma ocasionado en la infancia. ¿Que no todos? Por supuesto, pero muchos de ellos sí. En este articulo se está hablando de cifras económicas, de gasto, de dinero.

Yo me pregunto ¿cuanto de ese dinero, de ese gasto, podría ahorrarse un país si invirtiera en prevención de todo tipo de bienestar en la infancia? Creo que una cantidad importante. Siguen sin darse cuenta, en muchos ámbitos y el de salud mental es uno de ellos, que las niñas y niños de hoy, son l@s adult@s del mañana y que si invertimos en ellos, en su seguridad, su protección, en su educación emocional, estamos invirtiendo en un futuro con un gran número de personas mental y emocionalmente sanas y no traumatizadas.

Vale la pena ¿no?

 

La salud mental es el gran problema de Europa, y España ya lo está pagando caro

Un fantasma recorre Europa, y no es el comunismo, sino el de las enfermedades mentales. Es el gran reto al que se enfrenta la región, según el informe ‘Health at a Glance: Europe 2018‘ que acaba de ser publicado por la OCDE. En el año 2016, uno de cada seis habitantes de la región tuvo algún problema de esta índole, y el año anterior, más de 84.000 personas murieron por esta razón (suicidios incluidos) en toda la zona. El deterioro de la salud mental de los europeos es imparable, y a pesar de que algunos países como España han preparado planes para combatir el problema, las medidas aún están lejos de alcanzar el objetivo ideal.

No solo el bienestar de los individuos se está resintiendo, recuerda el informe, sino también la estabilidad económica de los sistemas de seguridad social, que cada vez destinan más recursos a frenar estos problemas y todos sus efectos negativos indirectos. Según los cálculos de la OCDE, el coste total de los problemas de salud mental en nuestro país es de un 4,2% del PIB, el equivalente a 45.000 millones de euros. Una cantidad aproximada a lo que nuestro país invierte en educación. El problema es que alrededor de una tercera parte de dicho gasto (18.000 millones) está relacionada con externalidades negativas del contexto español de alto desempleo y baja productividad.

Continua leyendo el artículo en su fuente: El Confidencial.com

 

Imagen: Geralt en Pixabay.com