“Lo que sucede en las diferentes etapas de la vida se ve influenciado por las experiencias y eventos previos y puede influir en la salud a lo largo de toda la vida. Es cada vez mayor el volumen de conocimientos convergentes generados por diferentes disciplinas (neurociencias, ciencias conductuales, sociología, medicina) que ofrece a los profesionales de servicios de salud infantil la oportunidad de reevaluar qué atención se requiere para maximizar el efecto sobre la salud del niño para toda la vida. Es importante destacar que ahora existe un amplio conjunto de trabajos de investigación que demuestran el efecto del estrés traumático en el desarrollo del cerebro. El desarrollo saludable del cerebro puede verse interrumpido o perjudicado por una respuesta prolongada y patológica al estrés, con consecuencias significativas y para toda la vida en el aprendizaje, la conducta, la salud y el funcionamiento de la persona durante su vida adulta.

El estrés en sí no necesariamente ocasiona lesiones y es, por naturaleza, una experiencia subjetiva. El estrés en un ámbito donde prime el apoyo puede no ser tóxico. La percepción del estrés varía de un niño a otro: si bien un niño puede no verse afectado por amenazas graves, en otro niño otras amenazas menores pueden ser traumáticas. Esta variabilidad es multifactorial y puede depender de las experiencias traumatizantes previas del niño, de su sostén socioemocional e incluso de su predisposición genética…

…La respuesta al estrés tóxico puede ocurrir cuando un niño vive adversidades fuertes, frecuentes o prolongadas, como abuso sexual, físico o emocional, negligencia crónica, enfermedad mental o abuso de sustancias por parte de sus cuidadores, exposición a la violencia o el peso acumulativo de dificultades económicas en la familia, ante la falta de un sostén adecuado por parte de los adultos que lo rodean. Este tipo de activación prolongada de los sistemas de respuesta al estrés puede perturbar el desarrollo de la arquitectura cerebral y otros sistemas de órganos y aumentar el riesgo de enfermedades relacionadas con el estrés y de deterioro cognitivo una vez que la persona ya se ha adentrado bien en la vida adulta.

El Estrés Traumático Infantil incluye las respuestas físicas y emocionales de un niño a eventos que suponen una amenaza a la vida o la integridad física del niño o de alguien de suma importancia para el niño (por ejemplo, padres, hermanos). Es esta excitación fisiológica fuera de control la que señala cuándo el estrés se torna traumático y puede activar lo que inicialmente es una respuesta adaptativa al factor estresante que termina siendo de inadaptación y destrucción. Si bien una sola experiencia como un desastre natural o un acto violento por parte de un extraño puede dar lugar a estrés tóxico, los efectos se multiplican cuando el hecho traumatizante continúa, sea por repetición de factores de estrés similares o por acumulación de distintos hechos traumáticos. En otras palabras, existe una relación de dosis-respuesta. El efecto puede ser particularmente grave cuando el trauma atañe al sistema de cuidados primarios del niño. Esta reacción que se denomina trauma complejo, se desarrolla con el transcurso del tiempo, a medida que las experiencias subsiguientes afianzan las lecciones previamente aprendidas.

El efecto del estrés tóxico que ocasiona el trauma puede no ser visible de inmediato o puede manifestarse como es de esperar. Además, para el médico algunas fuentes traumáticas de estrés tóxico pueden no ser evidentes a primera vista…

…En la mayoría de los niños que han vivido hechos traumatizantes y estrés tóxico, las experiencias comenzaron a edades tempranas. En consecuencia, los eventos pueden ser remotos y con frecuencia la historia queda enterrada bajo viejos archivos o sin documentación que la avale. Las exposiciones prenatales que influyen en el desarrollo del cerebro pueden no ser detectables en los registros obstétricos. Los pediatras deben entender que las presentaciones de déficits de atención, desregulación emocional y conductas antagónicas pueden ser consecuencia de experiencias tempranas de abuso o negligencia u otras fuentes de estrés tóxico. El hecho de que el pediatra u otros médicos reconozcan cómo la adversidad en la primera infancia repercute en las percepciones del niño y su respuesta ante nuevos estímulos puede ser útil para que entiendan correctamente las causas de los síntomas de un niño…”

Fuente: Las experiencias infantiles adversas y las consecuencias del trauma para toda la vida

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