“Entrevistamos a Ambar IL, quien fue víctima de trata de personas y sufrió abusos sexuales en su infancia y adolescencia. 
A sus 45 años es autor donde lucha activamente contra los abusos producidos durante la infancia y adolescencia.
En esta entrevista, Ambar nos habla de la relación entre los abusos y la prostitución, también nos de como evolucionó desde posturas regulacionistas a posturas abolicionistas. Por último, Ambar nos da su opinión sobre la asistencia sexual.

P.- ¿Qué secuelas te dejaron los abusos sexuales que sufriste en tu infancia?
Las primeras secuelas fueron el estrés-postraumático y la indefensión aprendida, que de ambas derivaron todas las siguientes, trastorno límite personalidad, anorexia y bulimia severas, intentos autolíticos, adicción a la cocaína durante un periodo de tiempo (por suerte relativamente corto), repetición de patrones abusivos y violentos sexual, física y psicológicamente, entre ellos la violencia de género y la prostitución.
Bajo mi punto de vista las dos primeras secuelas que dejan los abusos derivan en otras muchas a lo largo de tu vida, que van incrementando tu dolor. Podría decirse que son secuelas de las secuelas.
P.-¿Crees que los abusos te predeterminaron a ser prostituida?
Si, por supuesto. Estoy segura que quitando de mi vida los abusos sexuales que sufrí en mi infancia no hubiera acabado ni prostituida ni prostituyéndome. Normalicé el intercambio de sexo desde niña, mi concepto de la sexualidad se vio completamente alterado y la indefensión aprendida me dejó sin herramientas para defenderme de situaciones abusivas y de violencia de cualquier tipo. Toda esta vulnerabilidad psicológica es, en muchos casos, la que aprovechan los proxenetas para captar a niñas, adolescentes y mujeres para explotarlas sexualmente.
P.- ¿Crees que la relación antes mencionada entre abusos y prostitución es generalizada?
Si, es bastante generalizada y no tengo ninguna duda de ello. Además de mi propio testimonio y el de cientos de compañeras que conocí esos años, hay estudios al respecto, basados obviamente en prostitutas o ex-prostitutas, en las que aparece el trauma previo en sus historias. Creo que ya está bien de tanta desidia para con esta tan estrecha correlación entre ambas, de que no se tenga en cuenta y de que no se aborde como una propuesta abolicionista.
P.- ¿Crees que existe la prostitución voluntaria?
No. Creo que existe la prostitución “condicionada por”. Cierto es que yo siempre hablo en relación a mi propia historia, a mi propio testimonio, pero también lo es que casualmente mi testimonio coincide con el de, como he dicho anteriormente, muchas compañeras que conocí esos años y con el de muchas otras mujeres en situación de prostitución o supervivientes de la misma.
Siempre pongo el ejemplo de que si yo misma no me reconocía como victima, ni estando prostituida por proxenetas ni estando por mi cuenta, ¿Por qué parece tan ilógico que esto mismo les suceda a otras mujeres? .
P.- ¿Piensas que la intención abolicionista del Gobierno de Sánchez es sincera?
Yo creo que no tienen ninguna intención de abolirla realmente, me da la sensación a veces de que la han convertido en una lucha ideológica-política. Luchan más contra el capitalismo que por otra parte alimentan socialmente, que contra la prostitución en si misma, que ya de por si es un problema lo suficientemente grave y que debe ser tratado de manera individual. La prostitución no es solo un problema de capitalismo, de demanda por parte de los puteros, que si, está claro que son piezas de la ecuación pero también es un problema la dejadez por abordar y prevenir el trauma previo que para un 85-90% es el condicionante que nos lleva a entrar en ella de una manera o de otra. El proxenetismo, el tráfico de personas y la prevención de los abusos en la infancia, dada su alta y estrecha correlación con la entrada en la prostitución, creo que son tres de las principales propuestas que debería tener en cuenta cualquier gobierno abolicionista. Y no veo que por el momento ningún partido político esté realmente por la labor.
P.- ¿Qué opinas de la ofensiva regulacionista en las redes sociales contra feministas abolicionistas ?
Bueno, es un tema candente desde luego. Para las regulacionistas el abolicionismo quiere acabar con una forma de vida supuestamente elegida, con la forma de vida, en ese momento, de muchas mujeres que están en la prostitución por “libre elección”. Chocan todas las libertades que ha ido adquiriendo a base de mucho esfuerzo y de muchas luchas la mujer a lo largo de la historia, con esta supuesta libertad para “elegir” prostituirse.
Yo, por mis circunstancias personales, quiero abolir la prostitución porque sé lo que significa, sé de donde venia y de donde vienen una gran mayoría de las que acabamos en ella, sé como lo soportaba y como lo soportan y sé como nos deja física y psicológicamente. Obviamente no estoy de acuerdo con que se regule ni que se considere un trabajo por todos estos motivos.
Ahora bien, por estas mismas circunstancias personales, estas mismas que me llevan a posicionarme en el abolicionismo ahora, también puedo entender el regulacionismo, porque yo, en su momento y en otra parte del proceso de la que era mi vida también lo defendía y también lo consideraba “mi trabajo” y tengo que decir que no encontraba ni alternativas ni apoyo de ningún tipo para revertir o modificar mis circunstancias ni de ese momento ni mucho menos las que me habían llevado a ello.
Me planteo que si alguien me hubiera preguntado, de hecho alguna vez así fue, los motivos por los que estaba allí, incluso estando prostituida por proxenetas, yo contestaba que porque quería, porque nadie podía decidir sobre mi vida.
He estado en los dos lados, en las dos posiciones y al igual que ahora siento, como digo, mi posición en el abolicionismo y abogo por él, también sentí en su momento y cuando estaba en el sistema prostitucional, el regulacionismo, el respeto a “mi libertad de elección” y a poder considerarlo un trabajo, paradójicamente todo ello, a pesar del tremendo dolor que me conllevaba y del que venía, aunque no fuera ni consciente de ello.
Así que puedo entender perfectamente estas dos posiciones y esta lucha entre ellas. Abogo por un diálogo sin agresividad, por debatir ambos puntos discordantes, ambos discursos y ambos argumentos desde el respeto mutuo, sin olvidar escuchar desde ambos posicionamientos, los muy importantes testimonios de las afectadas, es decir las prostitutas y las ex-prostitutas y a partir de aquí empezar, como digo, el dialogo, no el enfrentamiento.
P.- Danos tu visión sobre la asistencia sexual y tu experiencia con puteros con discapacidad.
He sido prostituida y prostituta y he tenido que atender a puteros con discapacidades varias. Incluso he tenido que no solo atenderlos si no además ser visionada, en esos momentos, por terceros para satisfacer sus necesidades como voyeur. No creo que el sexo sea un derecho para nadie, sinceramente, se está magnificando y mercantilizando el tener una relación sexual y en este caso se acaba, por ende, mercantilizando también a la persona que debe “atender“ al hombre discapacitado.
Quiero añadir que yo tengo “reconocida legalmente” una discapacidad por estrés-postraumático, debido a todo lo vivido en mi historia, pero “diagnosticada” hace muchos años cuando llevaba ya un tiempo siendo prostituida. No la tenía “reconocida” pero si “diagnosticada” por lo que yo era una discapacitada no legal que estaba siendo prostituida para hombres, entre ellos hombres discapacitados. ¿Dónde estaban mis derechos entonces, ya no solo como mujer, como persona, si no como discapacitada, aunque fuera no “reconocida legalmente”?.
Si para un hombre “no discapacitado” pagar por sexo se llama prostitución… ¿Por qué para un hombre “discapacitado” se llama asistencia?
Ámbar IL., gracias por recibir nuestras preguntas y por tus respuestas aclaratorias y directas en un tema tan duro y traumático.”
-Entrevista publicada originalmente en www.asociacionupadd.org